Un marco de 15×20 es ese tamaño que funciona en casi cualquier sitio. No ocupa demasiado, pero la foto se ve bien. Es lo que pides cuando tienes una imagen especial y no sabes dónde meterla: en una estantería, colgado en el pasillo, sobre la mesilla de noche. El modelo 55415 es sencillo, sin adornos que distraigan.
Lo bueno de un marco es que convierte una foto impresa en algo que miras de verdad. No es como una foto en el móvil, que se queda enterrada. Aquí está, todos los días. Crece tu hijo y ves esa foto de hace años. Sale el sol en la habitación y la imagen cambia de color según la hora. Es cosa de tener algo físico en casa.
Para encargarlo, conviene que la foto esté bien encuadrada. Un 15×20 tiene sus proporciones, así que si la foto es muy ancha o muy alta, tendrá que recortarse. Es mejor que lo veas venir. Si tienes dudas sobre cómo va a quedar, puedes pasar por la tienda y nos lo miramos juntos. Eso es lo que hace un laboratorio de verdad, estar ahí cuando lo necesitas.
Este marco funciona para regalos que significan algo: una foto de familia, esa imagen de un viaje que quedó redonda, el retrato de alguien que quieres que vea todos los días quien lo reciba. Lo bonito es que luego cada persona lo cuelga donde le apetece. No es un objeto que acaba en un cajón.
Si vives en Madrid, recógelo en Plaza de Aluche en el tiempo que tardamos en prepararlo. Si estás en otro lado de España, te lo enviamos. O imprime la foto aquí con nosotros y encárgalos juntos si lo prefieres.






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