Un marco de 13×18 es esa medida que funciona en casi cualquier lugar. No es demasiado grande, pero tampoco pasa desapercibido. Es el tamaño de esas fotos que guardas porque te trae recuerdos concretos, y ahora tienes la opción de que no se quede en el álbum.
Piensa dónde lo verías: en la pared del dormitorio con esa foto de tus amigos de toda la vida, sobre la mesa de la entrada con una de un viaje que te marcó, en el escritorio o en el pasillo de casa, en la cocina junto a otras tres. El 13×18 es versátil porque te permite montar una pequeña galería sin que parezca exposición de museo. Puedes poner uno solo y que sea el punto central, o agrupar varios para contar una historia en la pared.
Lo que conviene saber es que tu foto tiene que tener una resolución mínima de 300 puntos por pulgada para que se vea nítida cuando la imprimamos. Si la saques del móvil, suele estar bien. Si viene de una cámara réflex o de un escáner, mejor aún. El encuadre también importa: dependiendo de si es paisaje, retrato o cuadrada, la foto puede quedarte recortada por los lados si no la orientas bien. Nosotros te mandamos una previsualizacion antes de imprimir, así que puedes confirmar que te encaja como la quieres.
Funciona muy bien como regalo. Alguien que se mude de casa, un amigo al que quieras recordarle un momento especial, una abuela a la que le encante tener a los nietos a mano. Le das la foto impresa en 13×18 y el marco, y ya está. No necesita más explicación.
Si lo que quieres es revelar varias fotos para ir probando marcos de diferentes tamaños, avísanos. Muchos clientes vienen, piden un pack de prueba en varios formatos, eligen los que más les gustan y después ya saben qué comprar. Eso tiene sentido, y nosotros te ayudamos a hacerlo sin perder dinero en el camino.






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