Ese marco MOD.32 es el que ves colgado en medio de un salón sin complicarse la vida. Tamaño 10×15, madera, sencillo. No busca ser el centro de atención; busca que tu foto lo sea.
Si tienes esa fotografía que no sabes dónde meter, esa que es pequeña pero guarda un recuerdo importante, este marco es su sitio. Cabe en una estantería sin ocupar medio mueble. Cuelga bien en una pared. Y si la quieres trasladar de un lado a otro, pesa lo justo. Son marcos que funcionan porque desaparecen, dejan que sea la foto la que hable.
Viene en 4 colores diferentes, así que puedes jugar. Uno en tonos naturales para la cocina, otro más oscuro para el dormitorio, otro para regalar a alguien que acaba de mudarse. La gente los compra de varios colores porque, una vez que uno está en la pared, quieres más. Es lo que pasa con los marcos que casan con casi todo.
Dónde tiene más sentido. Para esas fotos de vacaciones que no merecen estar guardadas en el móvil. Para revelar esos 5 o 6 momentos buenos de un viaje y que ocupen su espacio en la casa. Como regalo a alguien a quien le cuesta pedir encima un marco bonito. Para montar una pequeña galería de retratos sin que parezca un museo familiar.
Antes de pedirlo, ten en cuenta que 10×15 es un tamaño contenido. Si la foto tiene mucho espacio blanco alrededor o está muy recortada, el marco puede quedarse con los márgenes apretados. Si tu fotografía tiene resolución normal (la que saca cualquier cámara o móvil), no hay problema. Este marco está pensado para fotos de verdad, no para ampliaciones grandes.
Pide el color que más encaje con tu estancia. Si no lo tienes claro, pregunta; aquí en el laboratorio vemos todos los días cómo quedan los marcos en las casas.






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